Caracteristicas de los modulos fotovoltaicos

 

Muchos los conocen con el nombre de paneles, pero en realidad su nombre técnico correcto es “módulo”; no estamos hablando de cualquier módulo, sino de uno que funciona a base de energía solar.

Los módulos fotovoltaicos son aquellos destinados a producir energía eléctrica para abastecer las necesidades de un local, vivienda o recinto, sus características generales son compartidas pero es necesario señalar que no existe un solo tipo de módulo fotovoltaico. En este artículo haremos referencia a todos sus componentes, sus tipos y los infinitos beneficios que este sistema solar nos brinda. Primero, debemos decir que los módulos fotovoltaicos están compuestos principalmente por celdas o células solares, las mismas son las encargadas de transformar la energía sola en eléctrica.

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El aspecto de una célula fotovoltaica consiste en una lámina delgada la cual está construida por un material semiconductor (silicio) de cierto grado de pureza, cuando dicho material está expuesto a la luz solar, absorbe fotones de luz con suficiente energía para producir un “salto de electrones”.

Volviendo a los conceptos iniciales, debemos hacer una pequeña diferencia entre módulos fotovoltaicos y paneles fotovoltaicos, aunque ambos poseen la misma finalidad no son idénticos; un panel fotovoltaico es una estructura destinada a captar la radiación solar, mientras que un módulo fotovoltaico es un “conjunto de paneles” destinados a captar la misma radiación. Técnicamente, un módulo es la interconexión de varias fotocélulas y se emplean para proporcionar una potencia máxima a un voltaje determinado; es decir, la cantidad de energía que necesitamos para abastecer una vivienda no será la misma que la cantidad que necesitemos para cubrir las necesidades de un edificio entero, para esto será necesario el uso de un módulo fotovoltaico ya que un panel sería insuficiente.

 

   

Modelos y tipos de modulos

 

modelos-modulos-fotovoltaicosHemos mencionado al principio del artículo que existen varios tipos de módulos fotovoltaicos, dentro de la gama que el mercado no ofrece podemos optar por: aislados de la red o conectados a la red. Los primeros son instalaciones en la que la electricidad producida será consumida por el productor, mientras que los módulos fotovoltaicos conectados a la red la electricidad obtenida se entrega a la red y luego es vendida a la compañía suministradora. Los módulos aislados a la red son los más sencillos y los que menor costo representan, si elegimos instalarlos debemos decir el tipo de aplicación que le daremos: autoabastecimiento o comercialización. Una vez que hayamos decidido su función es necesario elegir el tipo de panel que compondrá al módulo: monocristalino, policristalino o amorfo, y establecer la potencia que el mismo puede generar.

Cada panel produce una corriente continua cuya intensidad varía en función de la luz, esta corriente será trasladada a un regulador de carga que evitará que las baterías se descarguen en exceso y terminen estropeadas. Independientemente del tipo de módulo fotovoltaico, primero debemos establecer en dónde vamos a colocarlo y luego calcular si éste necesitará de algún panel más; saber la cantidad de paneles que se necesitarán vendrá detallado en los programas que se denominan “de dimensionado” y que la empresa constructora nos facilita.

La instalación de módulos fotovoltaicos dependerá del modelo de soporte que se ponga y se elegirá de entre la amplia gama existente en el mercado, cada modelo nos posibilita diferentes opciones: instalaciones de techo, suelo o en la fachada, lo importante aquí es que el dispositivo se oriente hacia el sur y con una inclinación de 45º. Los módulos fotovoltaicos nos ofrecen un sinfín de beneficios pero la inversión inicial que debemos realizar para su instalación es bastante elevada actualmente, el precio de las células solares resulta todavía oneroso pero es muy probable que se inicie una fabricación a gran escala en los próximos años. La gran ventaja de los sistemas solares radica en la amortización del producto, es una energía barata pero sólo a largo plazo; si analizamos las ventajas la mayoría de ellas se relaciona con los bajos consumos energéticos. Aunque el precio de un panel solar pueda resultarnos irrisorio hoy, utilizándolo reducimos en más de un 60% los costos de climatización y electricidad, amortizando en pocos años su valor; además la vida útil de estos artefactos supera los 20 años sin requerir de trabajos de mantenimiento.